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Anécdota de Niall Ferguson


By on 19:37


La mujer como la única superviviente.
Conocí a Betty Flores un lluvioso lunes por la mañana en un mercado callejero de El Alto, una población boliviana situada junto a la capital, La Paz; o, mejor dicho, encima de ella. Me dirigía a las oficinas que allí tiene la organización de microfinanzas Pro Mujer, pero me sentía cansado debido a la elevada altitud y propuse que nos detuviéramos a tomar un café. Y allí estaba ella, atareada preparando y repartiendo vasos y tazas de espeso y fuerte café boliviano entre los vendedores de los tenderetes y los clientes del mercado. De inmediato me llamó la atención su energía y vivacidad. En marcado contraste con la mayoría de las mujeres bolivianas indígenas, parecía bastante desinhibida a la hora de hablar con alguien que tenía un evidente aspecto de extranjero. Resultó que ella era de hecho una de las clientas de Pro Mujer, de donde había obtenido un crédito para ampliar su tenderete de café; algo que su marido, mecánico, no había logrado. Y había funcionado: bastaba observar el perpetuo movimiento de Betty para verlo. ¿Planeaba seguir expandiéndose? Por supuesto. El Negocio estaba posibilitando que sus hijas fueran a la escuela.


Betty Flores no es la clase de persona que convencionalmente clasificaríamos como de bajo riesgo crediticio. Tiene unos ahorros modestos, y no es dueña de su propia casa. Pero ella, y miles de mujeres como ella en los países pobres de todo el mundo, están obteniendo dinero prestado de instituciones como Pro Mujer en el marco de un revolucionario esfuerzo por liberar las energías empresariales femeninas. La gran revelación del movimiento de las microfinanzas en países como Bolivia es que las mujeres tienen, en la práctica, un nivel de riesgo crediticio más bajo que los hombres, con o sin casa como garantía de sus créditos. No cabe duda de que eso choca frontalmente con el estereotipo de la mujer derrochadora; y de hecho, contradice siglos de prejuicios que hasta una fecha tan reciente como la década de 1970 todavía clasificaban sistemáticamente a las mujeres como menos fiables desde un punto de vista crediticio que los hombres. En Estados Unidos, por ejemplo, a las mujeres casadas solía denegárseles el crédito, por más que tuvieran su propio puesto de trabajo, si sus maridos no trabajaban. Y las mujeres separadas y divorciadas todavía lo tenían peor. Durante mi infancia, el crédito siguió siendo mayoritariamente masculino. Las microfinanzas, en cambio, sugieren que el bajo riesgo crediticio puede ser más bien un rasgo característicamente femenino. * 

FERGUSON, Niall. El Triunfo del Dinero
Ciudad de México, México: Debate, 2010, 441 pp.

*Fragmento sacado del capítulo, Tan seguro como un ama de casa. Pp. 299 y 300

Pro Mujer es una institución de microfinanzas que proporciona crédito a mujeres de escasos recursos en América Latina, para que puedan tener un negocio y sacar adelante a sus familias.
Para más información visita https://promujer.org/

Acerca de Ezra Crangle

Co-fundador/Editor de ilearningvalue.blogspot.com, value investor en proceso y emprendedor.